Exposición de arte

lunes, mayo 01, 2006

El ejemplo de Mafalda

Daniel E. Jones
Existen algunas industrias culturales en las que los personajes populares nacidos en su seno se han convertido en iconos universales o, por lo menos, cuentan con gran proyección transnacional. Las industrias estadounidenses supieron hacer esto muy bien desde comienzos del siglo XX, especialmente a través de la potenciación del star system en las industrias cinematográfica, fonográfica, televisiva, publicitaria y editorial, entre las más significativas.
Este fenómeno favoreció, sin duda, que figuras del celuloide, la canción, la pequeña pantalla, los anuncios, la literatura o el cómic se hayan convertido en compañeros entrañables para gran parte del planeta, mediante traducciones y adaptaciones a todo tipo de formatos comerciales. En el caso de los personajes dibujados, especialmente Mickey Mouse, Donald Duck, Superman, Batman y Charly Brown forman parte del Olimpo en el imaginario colectivo de varias generaciones.
Fuera de Estados Unidos ha sido mucho más difícil para las demás industrias culturales nacionales crear y promover personajes que fueran también ampliamente conocidos y reconocidos por los grandes públicos extranjeros. En el ámbito europeo, probablemente han logrado ese estatus algunos héroes del cómic como el belga Tintin o el francés Asterix. Es cierto que hay otros personajes gráficos de gran éxito nacional, como los españoles Mortadelo y Filemón, pero con muy escasa difusión exterior.

A causa de la fragmentación nacional y de la hegemonía estadounidense, en el caso de América Latina, la situación no podría ser más difícil, pues si bien se ha conseguido que algunos intérpretes de la canción o del cine se hayan convertido en figuras míticas de gran proyección internacional desde los inicios de las industrias culturales nacionales, como Carlos Gardel, Carmen Miranda, Cantinflas, María Félix o Jorge Negrete, no se ha logrado en otros ámbitos de la cultura popular, quizá con la excepción del futbol (Pelé y Maradona).
Es lo mismo que ha ocurrido, por ejemplo, con los personajes surgidos del lápiz de los dibujantes de viñetas en los diarios o bien los que se han dedicado a la producción de historietas en serie. Sin duda, han sido en las últimas décadas las grandes ciudades como Buenos Aires, México, São Paulo y Río de Janeiro donde se han instalado las factorías dedicadas a la producción periodística y editorial más importantes del continente. Y es precisamente la gran capital del Plata donde desde épocas bien tempranas se desarrollaron mejor estas industrias gráficas en lengua española (a la par que en la ciudad española de Barcelona).
Por ello, la tradición porteña en el campo de la historieta o bien del humor gráfico en la prensa es larga y muy variada, con una serie de personajes populares de larga tradición y proyección social y cultural. Sin embargo, probablemente dos figuras destacan sobre los demás: Patoruzú, en el caso de las historietas independientes, y Mafalda como viñeta surgida en las páginas del gran diario Clarín y obra del genial dibujante Quino, aunque años más tarde se publicara en otros diarios del mundo o bien con formato de revista o de libro.
Precisamente, Mafalda, que vio la luz el 15 de marzo de 1962 en la prensa de Buenos Aires, resulta hoy, 44 años después, una figura emblemática, reconocida, admirada y estimada sobre todo por buena parte de los lectores de América Latina y de Europa, gracias a las permanentes reimpresiones en diferentes lenguas y países, y aunque haga ya muchos años que dejaron de aparecer nuevos episodios.
Mafalda se ha convertido en un icono internacional surgido de la pluma y del verbo de un latinoamericano, que ha traspasado todo tipo de fronteras no obstante reflexionar sobre cuestiones y temas locales (propios de la clase media porteña de los años 60), que son en buena medida universales y, aunque coyunturales, son también atemporales. Quino no sólo dio imagen, voz y protagonismo a unos niños de Buenos Aires de hace cuatro décadas, sino que, a través de ellos, supo explicar al mundo las incongruencias, paradojas e injusticias de la sociedad contemporánea. Sin pretenderlo, creó un personaje hoy en buena medida "global".
Profesor en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Ramon Llull.
mailto:d.jones@wanadoo.es
http://www.etcetera.com.mx/pag46ne66.asp